Durante los últimos años, las autoridades supervisoras europeas y nacionales se han pronunciado sobre el tratamiento de los criptoactivos por medio de distintas comunicaciones, anuncios o, incluso, normas que regulen su funcionamento como es el caso de la Circular 1/2022, de 10 de enero, de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, relativa a la publicidad de los criptoactivos.
El principal objetivo de estos organismos es proteger al inversor, puesto que actualmente no existe una regulación completa al respecto que responda adecuadamente a los riesgos que pueden traer aparejados estos activos.
Asimismo, desde mi punto de vista, las grandes dificultades a las que nos enfrentamos son: (i) la falta de categorización e identificación de estos activos, puesto que, en la actualidad, no son considerados instrumentos financieros y, por tanto, no están sujetos a la regulación del mercado de valores; (ii) la volatilidad por las fuertes fluctuaciones en el precio; y (iii) el desconocimiento por gran parte de los inversores que se aventuran a negociar con estos activos.
Debido a todo lo anterior, se han producido un gran número de estafas que han motivado que distintos organismos alerten sobre los diferentes riesgos y señales que se deben tener en consideración antes de adquirir uno de estos activos. Recientemente, el Centro Europeo de Ciberdelincuencia de Europol, la Federación Bancaria Europea, la Asociación Española de Banca, la Policía Nacional y la Guardia Civil, han elaborado unos consejos básicos de prevención de estafas de inversiones en criptoactivos, los cuales pueden resumirse en:
- Información previa antes de invertir.
- Confirmar la fuente del mensaje y analizar el proyecto cuando se reciba una oportunidad de inversión.
- Información sobre las condiciones de la compra y el origen de las criptomonedas.
- No anunciar o publicar si se ha invertido en criptoactivos.
- En caso de ser víctima de estafa, denunciar a la Policía.
Adicionalmente, las nuevas tecnologias y las redes sociales han jugado un papel importante en el aumento del número de estafas y fraudes financieros puesto que, hoy en día, es sencillo crear un perfil en alguna red social (Facebook, Instagram,TikTok…) y hacerse pasar por una entidad regulada o por un perfil de asesor financiero experto que ofrece grandes oportunidades de inversión.
El pasado 27 de diciembre, la CNMV publicó su Guía sobre estafas y fraudes, la cual contiene un capítulo dedicado a los fraudes relacionados con los criptoactivos. En dicho documento se recogen una serie de señales a tener en cuenta antes de invertir en estos activos, entre ellas: (i) los inversores o potenciales inversores no deben dejarse llevar por promesas de ganancias extraordinarias en poco tiempo; (ii) estos deben conocer la procedencia de la oportunidad de inversión; es decir, que haya una entidad autoriza respaldando la oportunidad; y (iii) deben desconfiar de aquellas propuestas que utilizan un lenguaje técnico difícil de entender.
En línea con lo dispuesto a lo largo de este artículo, la máxima a la hora de invertir debe ser “conocer y entender” el activo en el que se tiene previsto hacer la inversión, así como los riesgos que están aparejados al mismo. Además, en el caso de los criptoactivos, lo anterior juega un papel aun más relevante (si cabe) dado que no son considerados instrumentos financieros, depósitos o cualquier otro producto regulado, y, por tanto, quedan fuera de la proteccion que ofrecen las normas vigentes en España y en la Unión Europea sobre servicios financieros.
Por consiguiente, y teniendo en cuenta todo lo anterior, actualmente la inversión en criptoactivos está sujeta a un importante número de riesgos, advertidos por distintas autoridades europeas y nacionales con la intención de proteger a los inversores y, especialmente, a aquellos inversores minoristas.