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La presencia de un empleado teletrabajando desde su casa no determina la existencia de un establecimiento permanente

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A propósito de la resolución vinculante de la Dirección General de Tributos (“DGT”), V0066-22 de 18 de enero de 2022

Recientemente se ha publicado una resolución vinculante de la Dirección General de Tributos (“DGT”), la V0066-22 de 18 de enero de 2022, en la que el centro directivo se pronuncia sobre la existencia o no de un establecimiento permanente (“EP”) por tener una entidad residente en Reino Unido un empleado trabajando en remoto desde su domicilio en España.

La consultante es una entidad residente en Reino Unido que cuenta con un empleado que durante el año 2020 y anteriores se había trasladado por motivos personales de forma habitual -determinados fines de semana, incluidos algunos viernes, y en sus períodos de vacaciones- a España, donde tenía una vivienda en propiedad.

Como consecuencia de las restricciones de desplazamiento establecidas al decretarse el estado de alarma en España con motivo del coronavirus, el citado empleado quedó retenido en territorio español durante los meses que duró el confinamiento y, una vez concluyó el mismo, decidió, de manera unilateral y por motivos personales, continuar en España.

Durante el tiempo que estuvo teletrabajando, la empresa no asumió ningún gasto relacionado con el alojamiento en España, ni concedió remuneración adicional alguna por desarrollar su trabajo desde España, ni tampoco contrató a ningún otro empleado para desplazarlo a España.

Una vez finalizó el ejercicio 2020, el empleado solicitó continuar trabajando desde España, solicitud que le fue denegada por la empresa británica. Como consecuencia de ello, el empleado dimitió a principios del ejercicio 2021.

La cuestión planteada por la entidad residente fiscal en Reino Unido es si tuvo un EP en España en 2020 por el hecho de haber permanecido su empleado en territorio español en la modalidad de teletrabajo.

En primer lugar, el centro directivo analiza si la presencia del empleado en España podría constituir un EP por disponer en España de un lugar fijo de negocios mediante el cual la empresa realiza toda o parte de su actividad, distinguiendo la DGT entre dos periodos, esto es, la estancia del empleado en España durante las restricciones causadas por COVID-19, y tras cesar dichas restricciones.

En lo relativo a los meses del confinamiento, y respaldándose en el informe del Secretariado de la OCDE “OECD Secretariat Analysis of Tax Treaties and the Impact of the Covid-19 Crisis”, la DGT concluye que el hecho que el empleado haya realizado su trabajo desde casa -durante los meses que duraron las medidas de confinamiento por motivos de salud pública- no supone el nivel suficiente de permanencia como para plantearse la existencia de un EP de la empresa en España.

Así, la DGT señala que la utilización de la vivienda del empleado en España es discontinuada e incidental, por lo que no se puede considerar que dé lugar a la existencia de un EP de la compañía británica en territorio español.

Respecto de los meses posteriores, tras el cese de las restricciones de movilidad/confinamiento, la DGT analiza si el domicilio del empleado tiene la consideración de lugar fijo de negocios por estar a disposición de su empleador británico.

La DGT concluye que la vivienda del empleado no está a disposición de la empresa por las siguientes circunstancias:

  • El trabajador decide unilateralmente permanecer en territorio español cuando las medidas que impedían abandonar el país se habían levantado.
  • La empresa tiene a disposición del trabajador un lugar para realizar el trabajo de forma presencial en Reino Unido, no habiéndosele exigido el trabajar desde su casa.
  • La entidad británica no ha sufragado ningún gasto, ni remunera de manera especial al empelado por la utilización de la vivienda de éste para realizar su trabajo.

Además, la DGT señala que, si la estancia se prolongara, se debe tener en cuenta que la existencia de un EP es una cuestión de prueba, basada en los hechos y circunstancias concretos, y que un lugar en el que se realiza la actividad de la empresa, debe tener un cierto grado de permanencia y estar a disposición de la empresa, para que sea considerado como tal.

Es decir, la DGT no ofrece una conclusión definitiva sobre si el hecho de que el empleado continúe desarrollando su actividad desde su domicilio en España tras las medidas adoptadas por la pandemia determinan la existencia de un EP, pero el centro directivo ofrece un criterio que puede resultar de utilidad para resolver la cuestión del posible riesgo de EP en los supuestos de teletrabajo en remoto.

Y, en segundo lugar, se plantea la posible existencia de un EP en España por disponer la entidad consultante de un agente dependiente en la persona del empleado. El centro directivo concluye que durante los meses que duraron las medidas de salud pública no existe la suficiente “habitualidad” en el ejercicio de los poderes de los que pudiera disponer, como para considerar que el empleado es un agente dependiente de la empresa. En cualquier caso, se trataría de una cuestión de hecho.

Puede descargar el PDF completo desde aquí.

Para más información puede contactar con:

José María Cusí | Socio Derecho Fiscal

Luis Capitán Asociado Sénior Derecho Fiscal

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